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Projecte 'LIFE PRIORAT'  / Manual
Gestión integrada sostenible de la viticultura de montaña

Capítulo 4

4. Gestión integrada sostenible de la viticultura de montaña

La integración de las técnicas de aterrazamiento con las de conducción del vigor permite desarrollar una viticultura de montaña sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social, a partir de dos pilares:

  • En las terrazas ecodiseñadas, se utilizan los dos tipos de nuevos emparrados de forma que se logra un aprovechamiento óptimo del suelo, clave para aumentar la productividad de los restantes factores de producción. En función del perfil topográfico del terreno natural, se combina la plantación en los taludes con la plantación en las terrazas propiamente dichas, a fin de obtener los mejores resultados.
  • Acabada la plantación, se obtiene y elabora toda la información necesaria sobre el estado del suelo, de la planta y del entorno, para facilitar la toma de decisiones sobre la aplicación de las restantes técnicas de control del vigor. Con esta finalidad, se implanta un control integral de la viña. Una de las características principales de esta viticultura es el control de la maduración de los granos de uva, de forma homogénea y con una baja dependencia de la climatología.


4.1. Productividad del suelo: plantación en la terraza o en el talud

Tal como se ha expuesto en el apartado 2.2.1, una de las condiciones fundamentales de diseño de las terrazas es limitar la altura del talud para asegurar su integración en el paisaje. Una vez fijada, esta altura debe mantenerse constante en toda la longitud de las terrazas. Con ello se logra que las terrazas tengan una pendiente uniforme del 3%, a fin de evacuar las aguas de lluvia de forma controlada para prevenir la erosión. Por otra parte, la pendiente del talud de las terrazas no puede sobrepasar un máximo a partir del cual el riesgo de inestabilidad es significativo. Este máximo teórico, que puede estimarse mediante ensayos de corte del suelo suficientemente representativos, debe afectarse además de un coeficiente de seguridad. Como ya se ha dicho, la amplia experiencia de Mas Martinet en la construcción de terrazas en el Priorat demuestra que los taludes de hasta 65º de inclinación son seguros1, siempre que se aplique la técnica constructiva descrita en el apartado 2.2.3.

Puesto que las terrazas han de tener una anchura mínima para el paso de la maquinaria (1,3 m) y constante, la mayor dificultad para mantener la altura del talud por debajo de 1,5 m sin que su inclinación sea mayor de 65º se produce en la zona de la finca donde la pendiente natural es máxima. Si en otras zonas de la finca, la pendiente natural disminuye, podrá mantenerse la altura del talud suavizando su inclinación.

Por tanto, la construcción de las terrazas ha de empezar por la zona de la finca donde la pendiente natural es máxima. En este punto, debe decidirse si se va a plantar la viña en la terraza o en el talud, ya que esta decisión determinará la altura del talud y, puesto que esta altura tendrá que mantenerse constante, determinará también la plantación en terraza o talud, si la pendiente natural disminuye a lo largo de las terrazas.

Para tomar esta decisión básica, deben fijarse en primer lugar las condiciones de diseño de las terrazas. Tal como se ha expuesto en el apartado 2.2, en el estado actual de la experimentación, Mas Martinet aplica las siguientes condiciones de diseño:

  • Altura máxima de talud: 1,5 m (2 m, si se planta en el talud).
  • Anchura de las terrazas: 1,3 m.
  • Inclinación máxima del talud: 65º.
  • Longitud máxima del talud para inclinaciones suaves (orientativamente, < 25 %): 11 m.
  • Longitud máxima del talud para inclinaciones > 25 %: 6 m.
  • Tipo de emparrado: doble emparrado cuando se planta en el talud y emparrado en círculo cuando se planta en la terraza (también puede utilizarse el doble emparrado, especialmente si las terrazas tienen un trazado poco sinuoso).

Una vez fijadas estas condiciones, pueden presentarse dos casos en relación a la pendiente natural del terreno:

  • La pendiente natural se mantiene sensiblemente constante a lo largo del recorrido longitudinal de las terrazas (aunque puede variar transversalmente, en la dirección cumbre-valle).
  • La pendiente natural disminuye de forma significativa a lo largo del desarrollo de las terrazas.

En el primer caso, la mejor solución es plantar en la terraza sea cual sea la pendiente natural (cuadro 4.1).

Cuadro 4.1 Comparación entre plantación en talud y en terraza, con pendiente natural constante
  Pendiente natural en % 20 30 40 50 60
             
             
             
             
  Pendiente de terminar          
             
             
             
             
             
             
             
             
             
             

Si a lo largo de las terrazas la pendiente disminuye, la inclinación del talud tendrá que disminuir también para mantener constante la altura, de forma que la proyección horizontal del talud (distancia entre dos terrazas consecutivas) aumentará. Con esta nueva geometría, puede interesar seguir plantando en la terraza o cambiar de la terraza al talud. En función de la pendiente máxima y de la amplitud de las variaciones longitudinales de la pendiente, el óptimo será diferente. Para obtener un resultado preciso, es necesario elaborar un modelo en tres dimensiones, que permita introducir la topografía del terreno y las condiciones de diseño de las terrazas. No obstante, a partir de un modelo bidimensional pueden establecerse unos criterios orientativos:

  • Si la pendiente media del terreno es sólo algo menor que la máxima (por ejemplo, hasta un 33% menor), convendrá plantar todo el viñedo en la terraza.
  • Si la pendiente media del terreno es mucho menor que la máxima (por ejemplo, a partir de un 66% menor), convendrá plantar todo el viñedo en el talud.
  • En los casos intermedios, convendrá empezar plantando en la terraza y cambiar al talud en un punto del desarrollo del viñedo que dependerá del valor de la pendiente media: cuanto más alejada esté la pendiente media de la máxima, antes convendrá cambiar a plantación en el talud.

En todo caso, hay que tener en cuenta que plantar en el talud dificulta las labores de viticultura:

  • El riego de precisión de las cepas intermedias (que no están sobre la terraza, sino en el talud) es más complicado por estar en pendiente.
  • El acceso a las cepas intermedias puede requerir ascender a pie por el talud. Si la pendiente del talud supera el 30-35%, es necesario instalar escaleras.

Pero también tiene ventajas:

  • La altura de los taludes es mayor, por lo que hay que construir menos terrazas.
  • El doble emparrado es más barato que el emparrado con aros.

En general, sólo convendrá plantar en el talud cuando la ganancia de SFE sea significativa (por ejemplo, superior al 15%), aunque ello dependerá del criterio de cada viticultor.

Una forma de facilitar el cultivo en talud es plantar sólo las dos cepas extremas en las terrazas, y dejar que la planta liana desarrolle su brazo de producción a lo largo del talud sin cepas intermedias. Para ello, Mas Martinet está experimentando a fin de responder a dos preguntas:

  • Mediante el riego, ¿es posible acelerar el crecimiento de la planta para formar todo el brazo de producción en un menor número de años?.
  • ¿Cómo varía la calidad de la uva a medida que los sarmientos se alejan de la cepa?.

Los resultados de esta experimentación todavía no están disponibles.

Para hacer patente el incremento de la productividad que se logra combinando las técnicas de aterrazamiento con las de conducción del vigor, el cuadro 4.2 compara la superficie de suelo necesaria para producir 10.000 kg de uva (equivalente a unas 8.600 botellas de vino), para tres formas de cultivo:

  • Terrazas convencionales con las siguientes características:

Anchura de terraza: 2,3 m (2 hileras de cepas en cada terraza).
Inclinación del talud: 45º (100%).
Formación: cordon royat.

  • Terrazas Mas Martinet y emparrado en aros en la terraza.
  • Terrazas Mas Martinet y doble emparrado en el talud.

En todos los casos, la pendiente natural del terreno se ha supuesto constante del 40%.

Tal como muestra la experiencia, se admite que la SFE real es el 65% de la teórica (véase el apartado 3.4). Esto también ocurre en las plantaciones convencionales, puesto que algunas cepas no son viables y otras no alcanzan la SFE esperada.

De forma coherente con el cuadro 4.1, el emparrado en aros proporciona los mejores resultados. Se requiere algo más de 1 ha de terreno para producir 10.000 kg de uva de calidad. La plantación convencional tiene una productividad más baja y se requieren más de 3 ha de terreno.

Nótese que si se recogen 6.000 kg/ha en una plantación convencional como la considerada, la producción resultante por m2 de SFE es de 1,3 kg, muy alta para elaborar un vino de calidad, que pueda soportar un buen proceso de envejecimiento. El parámetro importante no es la producción por ha, tal como suelen limitar las reglamentaciones, sino la producción por m2 de SFE realmente desarrollada en las cepas productivas.

En otras palabras, para cada terruño, variedad, clima, etc., se puede llegar a evaluar la relación óptima entre SFE y producción de uva de calidad, pero no existe ninguna relación óptima por ha. Tal como se ha expuesto en los apartados anteriores, conviene recordar que la producción no está ligada al número de sarmientos, sino a la SFE; el número de sarmientos depende del vigor de la cepa a fin de obtener uvas con la morfología adecuada para su calidad.

Cuadro 4.2 Comparación de la productividad de distintos diseños de viña de montaña (pendiente natural del terreno: 40%)

Terrazas  

Convencional

Mas Martinet

Emparrado  

Cordon Royat

Doble emparrado

Círculos en la terraza

Inclinación de talud

º

45

32

55

Anchura de la terraza

m

2,3

1,3

2,3

Nº de terrazas

Ud./ha

26

27

52

Altura del talud

m

1,5

1,4

0,7

Longitud del brazo de producción por ha.

m/ha

5.200

8.180

12.252

Nº de cepas

ud/ha

4.333

8.180

6.500

Nº teórico de sarmientos

ud/ha

52.000

116.862

175.032

SFE por sarmiento

m2/ud

0,14

0,14

0,14

SFE teórica por ha.

m2/ud

7.280

16.361

24.504

SFE real por ha. (65%)

m2/ud

4.732

10.634

15.928

Producción real de calidad (primer vino)(1)

kg/m2

0,6

0,6

0,6

Producción real de calidad (primer vino)

kg/ha

2.839

6.381

9.557

Superficie necesaria para producir 10.000 Kg. al año

ha

3,5

1,6

1,1

(1) Vease el apartado 3.5        

4.2. Control integral de la viña

Una vez desarrollada la plantación, cada año es necesario gestionar el cultivo:

  • Ajustar el vigor de las cepas al requerido para la formación de la arquitectura de la planta propia
    de las técnicas de conducción del vigor.
  • Decidir el momento y la duración del riego.
  • Aplicar los tratamientos necesarios para el control de enfermedades y plagas.

Con objeto de recopilar y elaborar la información necesaria en cada momento para la toma de decisiones de gestión del cultivo, el viñedo se divide en parcelas que puedan comportarse de forma similar en relación al vigor y a su respuesta frente al riego:

Dendrómetro y sensor de humedad del suelo

  • Condiciones edafológicas (fertilidad, porosidad, etc.).
  • Variedad de cepa.
  • Riego enterrado o superficial.

Las parcelas resultantes tendrán una superficie variable según cada caso (por ejemplo, desde 0,5 ha a varias ha).

Para ajustar el vigor de las cepas, cada año, durante la poda de invierno, se sigue la metodología siguiente:

  • En cada parcela, se seleccionan al azar 30 ó 35 cepas testigo.
  • Los sarmientos de cada cepa testigo se clasifican según sus dimensiones y se pesan para obtener el vigor. En función de los resultados, se decide la pauta de riego (fertirriego) y se determinan los objetivos de producción de la parcela para el año siguiente.

Como ya se ha dicho, alcanzar una producción próxima al objetivo puede requerir varios años, una vez la cepa ha desarrollado todo el brazo de producción.

Transmisor de datos de la viña a la oficina central

 

Para obtener la información de soporte a las decisiones de riego, en cada parcela se instala:

  • 2 dendrómetros, en dos cepas representativas.
  • 2 sensores de humedad del suelo, junto a los dendrómetros.
  • 1 transmisor de radio: envía las lecturas de los dendrómetros y de los sensores al ordenador central, desde donde se controla la explotación de la finca.

Se instala, además, una estación meteorológica en la viña (válida para todas las parcelas), equipada para medir los siguientes parámetros:

  • Temperatura ambiente.
  • Temperatura del suelo.
  • Pluviometría.
  • Humedad relativa.
  • Intensidad y dirección del viento.
  • Humedad de las hojas de la vid.
  • Radiación solar.

La estación meteorológica tiene funciones diversas:

  • Complementar la información de los dendrómetros y sensores para gestionar el riego.
  • Obtener previsiones meteorológicas útiles para planificar las labores de viticultura.
  • Aportar los datos que precisa el modelo de control de enfermedades y plagas.

La información medida por los equipos instalados en la viña se transmite hasta el ordenador central, donde se almacena y se procesa para facilitar la toma de decisiones en tiempo real. A su vez, las órdenes de riego de cada parcela pueden ejecutarse desde el control central, actuando sobre las electro válvulas que abren o cierran el paso del agua en los distintos niveles de la finca. El sistema registra el momento de inicio y la duración del riego en cada nivel y parcela, así como el caudal de agua empleado.

Figura 4.1 Tecnologías de la información aplicadas a la viticultura

Toda la información que se genera, ya sea mediante dispositivos automáticos (por ejemplo, caudal de riego o variaciones del dendrómetro) o mediante elaboración manual (dimensiones de los sarmientos, aplicaciones de plaguicidas, etc.) ha de quedar registrada y es objeto de una contabilidad analítica, puesto que lo que no se mide no se puede gestionar. Se trata finalmente de lograr la trazabilidad de la calidad de cada partida de uva y del vino con las decisiones de gestión del cultivo.

De esta forma, a través de la experiencia que se va acumulando y con ayuda de modelos relacionales y de interpretación de datos, puede lograrse una mejora continua de la productividad, la calidad, el ahorro de recursos y la protección ambiental.

Estas técnicas son especialmente adecuadas para plantaciones de montaña, cuyo tamaño suele ser pequeño (de unas pocas hectáreas a unas pocas decenas de hectáreas). El potencial de aplicación a grandes explotaciones, de centenares o miles de hectáreas, es menor, ya que tienden a introducir criterios empresariales de estandarización de procesos, fácilmente repetibles de forma sistemática.

4.3. Viticultura de montaña ecoeficiente

Las técnicas Mas Martinet logran una viticultura ecoeficiente, es decir, que incrementa el valor añadido económico al tiempo que disminuye los impactos ambientales, al reducir el uso de recursos naturales y prevenir su degradación o contaminación (aporta más con menos).

Por ejemplo, una bodega puede obtener su producción de botellas de vino, que decide a partir de consideraciones empresariales y de mercado, ocupando mucho menos suelo que mediante técnicas convencionales. La eficiencia en el uso del suelo tiene consecuencias ambientales de gran importancia en forma de preservación del paisaje, reducción de la erosión, ahorro de agua y fertilizantes, etc. Al mismo tiempo, la calidad de la uva aumenta su valor, y ello se logra con una baja dependencia de las condiciones climáticas.

4.3.1 Sostenibilidad ambiental

La integración de las técnicas de diseño y construcción de terrazas y de conducción del vigor, juntamente con las técnicas complementarias de cubierta vegetal y predicción de enfermedades, permiten desarrollar una viticultura de montaña ambientalmente sostenible. El cuadro 4.3 sintetiza los beneficios ambientales, que se han expuesto con detalle a lo largo del Manual.

Beneficios/técnicas   Diseño optimizado de terrazas Conducción del vigor y fertirrigación de precisión Cubierta vegetal en terrazas y taludes Modelo de pridicción de enfermedades
Perservación del paisaje

Integración armónica de las terrazas.
Usos del suelo en mosaico, sin monopolización por la viña

x

x

   

Conservación del suelo y de su fertilidad

Prevención de la erosión, compactación y pérdida de materia orgánica

x

 

x

 

Prevención de la contaminación

Minimización de escorrentías y lixiviados contaminantes (nutrientes, tóxicos)

 

x

x

x

Mayor productividad de los recursos

Mayor y mejor producción (uva) con menores insumos (suelo, agua, fertilizantes, plaguicidas)

x

 

x

 

 4.3.2 Sostenibilidad económica y social

La viabilidad económica de las técnicas para la sostenibilidad ambiental se ha evaluado en dos supuestos:

  • Explotación pequeña (2 ha) de un agricultor autónomo que trabaja su propia viña y vende la uva a un productor de vino. Dispone de un tractor pequeño. La bodega le suministra la información básica sobre prevención de enfermedades y pautas de riego.
  • Explotación de 15 ha de una empresa productora de vino. Contrata personal para las labores del cultivo. Dispone de maquinaria propia y de oficina central para la elaboración de la información y la toma de decisiones.

La viña se implanta en un terreno con pendiente natural del 40%, mediante terrazas de 1,3 m de anchura y emparrado en aro con plantación en terraza. En ambos casos se aplican técnicas de gestión integrada Mas Martinet. La producción objetivo real por ha se fija en 9.500 kg/a (véase el cuadro 4.2).Se hace la hipótesis de que la producción de uva evoluciona de la forma siguiente:

  • Año 1: 0% sobre la producción objetivo real.
  • Año 2: 30%.
  • Año 3: 80%.
  • Año 4: 100%.

Los objetivos de producción se resumen en el cuadro 4.4.

Cuadro 4.4 Hipótesis de producción para la evaluación económica (conducción del vigor)

     
Tipo de explotación

Viña

Producción real

 

ha

Nº parcelas

Kg/a

Agricultor autónomo

2

1

19.000

Empresa vinícola

15

8

142.500

El cuadro 4.6 muestra la inversión y los costes de explotación anuales en los dos casos planteados.

Para el cálculo de los resultados económicos, se hacen las siguientes hipótesis:

  • Inflación constante del 2,5% anual.
  • El agricultor realiza la totalidad de la inversión con capital propio.
  • La empresa financia un 40% de la inversión a un interés nominal del 5%, con liquidaciones trimestrales (5,1% TAE) y un 0,25% de comisión de apertura.
  • El precio de venta o valor de la uva es de 1,4 euros/kg.

Los resultados económicos se resumen en el cuadro 4.5.

Cuadro 4.5 Viabilidad económica del viñedo con técnicas Mas Martinet

     
   

Agricultor

Empresa

TIR de proyecto a 20 años

%

9,6

0,24

TIR financiera apalancada

%

0

0,35

Periodo de retorno de la inversión

años

11

20

Benefício antes de impuestos, una vez alcanzada la producción objetivo

euros/año (año 2007)

20.000

50.000

Los beneficios anuales del agricultor pueden considerarse suficientes. La empresa tiene una TIR baja, puesto que su negocio principal es la venta del vino.

Además del valor añadido ambiental y económico, directo e inducido, las técnicas Mas Martinet contribuyen también a la sostenibilidad social con dos aportaciones específicas destacables:

  • La cantidad y la calidad de la cosecha de uva se logra independizar, en buena parte, del azar climatológico. Este hecho, conjuntamente con la alta productividad de los recursos, proporciona una viabilidad económica robusta, en buenas condiciones para soportar los vaivenes del mercado. Con ello, se gana en estabilidad del empleo.
  • La utilización de las tecnologías de la información, los sistemas de contabilidad analítica y ambiental, la gestión del cultivo basada en modelos relacionales y de interpretación de datos, requieren un trabajo intelectual importante, susceptible de adaptación y mejora continua. En consecuencia, se crean puestos de trabajo más cualificados, con mayores posibilidades de formación continua en una diversidad de materias y, por tanto, más atractivos para los jóvenes y las jóvenes y, en particular, más accesibles a la mujer.

Por otra parte, las técnicas de acceso a las terrazas y de control fitosanitario suponen una mejora en la seguridad laboral de los trabajadores.

Cuadro 4.6 Inversiones y costes de explotación para la evaluación económica de las técnicas de Mas Martinet

Pendiente natural: 40%. Terrazas: inclinación del talud: 52º, anchura de terraza: 1,3 m, 5.200 ml de terraza/ha
Emparrado: aros de 0,6 m de diámetro, cada 0,8 m; brazo de producción de un aro = 1,88 m, SFE = 3,6 m; nº sarmientos = 26 sar/cepa.
Número de aros/cepas por ha = 6.500 (5.200/0,8); SFE teórica = 24.500 m; producción real: 9.500 kg/ha
Viña de 2 ha: 1 parcela. Explotación de un agricultor autónomo que vende la uva a un productor de vino
Viña de 15 ha: 8 parcelas. Explotación de una empresa productora de vino

 Inversión  

Amortización(a)

 Depreciación(a)

2 ha 

 15 ha

 Aterrazamiento (incluye desbrozado de árboles o arbustos, eliminación de raices y desmenuzamiento de piedras)

30.000 euros/ha 

 20

 

 60.000

450.000

 Cepas

1 euro/cepa

 20

 

 13.000

 97.500

 Emparrado

5 euros/cepa

 

 10

 65.000

 487.500

 Maquinaria

tractor, remolque, plagicidas

 

 10

 9.000

 30.000

 Cajas y otras herramientas  

 20

 

 4.000

 8.000

 Balsa de riego    

 15

 24.000

 54.000

 Instalación de riego (incluye caseta, tanques de almacenamiento de fertilizantes, bombas, programador, etc.)

12.000 euros/ha

 

 15

 24.000

 180.000

 Estación meteorológica + contrato de previsión de plagas    

 10

 0

 6.000

 Sensores de humedad del suelo + dendrómetro + registro y transmisión de datos (datalogger)

2 puntos de medida por parcela

   

 3.000

 24.000

 Total inversión      

 202.000

 1.337.000

         
Costes explotación
Personal

0

90.000

Productos fitosanitarios

1.200

9.000

Mantenimiento de la maquinaria

450

1.500

Previsión de enfermedades y mantenimiento de equipos

0

3.000

Diversos (seguros, consumibles, etc.)

500

5.000

Total costes

2.150

108.500

 

Mas Martinet Assessoraments S.L.
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Telèfon 977 26 29 52 / 609 71 50 04
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