La aportación de agua a la cepa, o sea, regar, está provocando muchas discusiones a favor y en contra. Nos parece que, muchas veces, se dan opiniones con cierta frivolidad. Como si la intención del riego estuviera enfocada a producir cantidad y no calidad. Creemos que estos juicios son demasiado simples.
Dejadme que os cuente por qué nosotros regamos.
La cepa, está formada por multitud de células. El interior de estas células se denomina espacio intracelular. Cada célula tiene su espacio intracelular y el conjunto de todos ellos se define como medio interno.
En ese medio interno, es donde se efectúan todas las reacciones químicas de las células. A este conjunto de reacciones químicas le llamamos metabolismo celular.
En este contexto, para que una reacción química se efectúe, se necesitan tres elementos base:
En este último apartado, es donde interviene el agua como disolvente. Sin la presencia de ésta, no se podrían realizar dichas reacciones y, la planta moriría.
El agua que interviene como disolvente y soporte para el metabolismo celular no se consume, no desaparece en el tiempo, no se gasta. La planta consume agua, solamente en la transpiración. Las propiedades que la planta tiene para adaptarse a las condiciones del medio, le dan la capacidad de vivir en él. Pero esta capacidad de vivir en el medio no le garantiza que, en cualquiera de las condiciones del mismo, la planta pueda producir un fruto que reúna las características para que podamos elaborar un vino que definimos de calidad.
Nuestra exigencia en las características del fruto producido por la cepa responde a unas condiciones del medio muy específicas. Si esas condiciones las dejamos al azar, es posible que, se den y así poder conseguir el fruto idóneo para elaborar ese vino ideal.
Pero el hombre, ante su trabajo, no tiene una misión de observador pasivo. El hombre es un ente inteligente capaz de comprender los fenómenos de la Naturaleza. Su trabajo de estudio y observación le conducen a intervenir en el cultivo, para mejorar las condiciones del medio y para que cada año se puedan producir uvas de gran calidad. Las acciones inteligentes del hombre, que responden a su esfuerzo en profundizar en el conocimiento del medio, se deben valorar como acciones colaboradoras en la evolución de su Ecosistema.
Otra función importante del agua en la vida de la cepa es la regulación de la temperatura de su cuerpo. Cuando la temperatura del ambiente aumenta hasta ciertos límites, donde las reacciones metabólicas de la planta se ven comprometidas, la planta empieza la transpiración. Mediante la transpiración la planta se refrigera y su cuerpo puede mantener una temperatura igual o inferior a la del aire.
Veamos los resultados de un trabajo que hicimos a principios de los noventa, con la “bomba de Scolander”, sensores de humedad del suelo y termopares, con el fin de observar el comportamiento de la cepa, en diferentes grados de estrés:
A partir de esta experiencia y otras observaciones realizadas, podemos definir ciertas reacciones de las plantas en situaciones concretas ante la humedad del suelo:
Recordemos de nuevo, que la cepa utiliza el agua en dos funciones principales:
Está claro que la planta necesita agua. Pero, cuándo? cuánta? Solo a base de observar y estudiar podremos conocerla mejor.
Josep Lluis Perez
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